Historia Máquinas térmicas

Desde siempre, el ser humano ha necesitado mover cosas: agua, mercancías, personas. Durante siglos, eso se hacía con fuerza humana, animal o con el viento y el agua. Pero todo cambió cuando se descubrió que el calor podía transformarse en movimiento.

A partir de ahí nacen las máquinas térmicas, máquinas que toman energía en forma de calor y la convierten en energía mecánica, es decir, en movimiento.

Uno de los primeros grandes avances fue la máquina de vapor.  Thomas Newcomen creó la primera máquina funcional en 1712 para bombear agua de minas, pero fue James Watt quien la perfeccionó significativamente en 1765, patentándola en 1769, haciéndola mucho más eficiente y fundamental para la Revolución Industrial. Gracias a ella se pudieron mover barcos y trenes sin depender del viento ni de animales. 

En 1807, el ingeniero estadounidense Robert Fulton puso en funcionamiento el Clermont, el primer barco a vapor que operó de forma regular y comercial, navegando por el río Hudson (EE. UU.).

En 1817, se construyó en Triana el primer barco a vapor español que navegaba por el río Guadalquivir. Estos barcos usaban carbón para calentar agua, producir vapor y mover un motor. Eso es una máquina térmica, calor que acaba produciendo movimiento.



La era del ferrocarril comenzó el 15 de abril de1830 con la inauguración de la primera línea ferroviaria del mundo entre las ciudades de Liverpool y Manchester recorrida por la innovadora locomotora “The Rocket” de George Stephenson.
En España, el primer ferrocarril de la Península Ibérica fue el de Barcelona-Mataró con 30 kilómetros de vías, inaugurado el 28 de octubre de 1848 que alcanzaba una velocidad media de 47 km/hora.

Con el tiempo, la tecnología fue avanzando, pero la idea básica siguió siendo la misma. Ya no se usaba vapor, sino combustibles como la gasolina o el queroseno. Aparecen así los motores de combustión interna.

El primer auto del mundo con motor fue el Benz Patent-Motorwagen, construido por Karl Benz en 1885 y patentado en 1886, considerado el nacimiento del automóvil moderno al ser el primer vehículo impulsado por un motor de combustión interna. Este triciclo de tres ruedas, con una estructura de madera y un motor de un solo cilindro, alcanzaba unos 16 km/h y fue el inicio de la industria automotriz.


El primer avión con motor fue el Wright Flyer, construido y volado por los hermanos Orville y Wilbur Wright el 17 de diciembre de 1903 en Kitty Hawk, Carolina del Norte, marcando el inicio de la aviación motorizada con el primer vuelo controlado y sostenido de una máquina más pesada que el aire. Su motor de combustión interna con 12 HP reducido a 77 kilos les permitió volar 12 segundos alcanzando una distancia de 38 metros.

Y de nuevo, sin salir de Andalucía, tenemos otro ejemplo muy importante. En los años cincuenta, se fabricó el Saeta, el primer avión a reacción construido en España. Un reactor también es una máquina térmica: se quema combustible, se produce calor y ese calor genera un chorro de gases que impulsa el avión.

Es decir, aunque un barco de vapor y un avión a reacción parezcan muy distintos, ambos funcionan gracias al mismo principio de transformar energía térmica en movimiento.

Todo lo que vamos a estudiar en este tema (cilindros, pistones, potencias, rendimientos) sirve para entender cómo funcionan estas máquinas y cómo se pueden calcular sus características.

Hacemos un repaso breve de la historia de los motores de combustión:


¿Cómo funciona un motor de combustión interna?